Juanelo Turriano, un genio estafado por la monarquía.


Vamos a hablar en esta historia de Juanelo Turriano o Giovanni Torriani, y estas coordenadas, las vamos a dedicar a su calle en Toledo, calle que luego veréis, pero antes, veamos como fue su llegada a España.

Juanelo Turriano llegó a España en 1529 reclamado por Carlos I para ser nombrado Relojero de Corte, y grande fue su entrada, pues construyó el reloj astronómico, que indicaba la posición de los astros en todo momento, con el fin de poder hacer interpretaciones y predicciones astronómicas, un verdadero ingenio para la época. Tan brillante era este hombre y todo lo que hacia, que el monarca le encargó algo que ni siquiera sabia que se podía hacer, le solicitó que construyera una máquina que abasteciese a todo Toledo diariamente con agua obtenida del río Tajo, que bordeaba la ciudad bajo la montaña.



Juanelo, confiado en la monarquía y en si mismo, inicio el proyecto aún sin recibir nada a cambio hasta acabarlo. Tenia que subir una altura aproximada de 100 metros desde el río hasta la ciudad. Tal envergadura suponía este proyecto, que le llevo muchos años, que aprovechó para llevar a cabo otros muchos proyectos, tanto públicos, como secretos, motivo que eclipsó su fama, pues no se supo nada de estos proyectos hasta tiempo tras su muerte. Pasaron los años y Juanelo no recibió nada de la monarquía para proseguir con el proyecto que estaba ya agotando todas sus riquezas.

Mientras pasaban los años, el Rey envejecía y le encargaba más proyectos a Juanelo, entre otros parte del monasterio de Yuste, lugar de jubilo de Carlos I hasta su muerte, provocada por las picaduras de mosquitos acumulados en el agua de uno de los estanques construidos por Turriano, que tras la agonía de un mes por paludismo, acabo con el Rey.

Fue entonces cuando Felipe II, quien previamente le había nombrado Matemático Mayor y encargado ciertos proyectos como el diseño de las campañas del Monasterio de El Escorial, se negó a pagarle por su obra de abastecimiento en Toledo, pues no fue él, sino su padre, quien se lo había encargado.

Juanelo se vio económicamente hundido, tratando de cobrar por su artilugio, se encontró ante la negativa del ayuntamiento, quien se negaba a pagarle pues el agua llegaba hasta el Álcazar, no para abstecer al pueblo, sino al ejército, mientras que la monarquía se negaba a pagar porque como hemos dicho, porque fue Carlos I quien realizó el encargo y no Felipe II.

Juanelo murió en la indigencia el 13 de Junio de 1585, en Toledo hay una calle que recuerda uno de sus últimos artilugios, dicen que Juanelo construyo un autómata que mendigaba por él en las calles, pues tras su vida, le resultaba moralmente imposible pedir él mismo por las calles de Toledo, y asi se dio nombre a la Calle Hombre de Palo, en pleno centro de Toledo que termina con la Plaza Cuatro Calles.


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