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A simple vista, no hay nada especial. Una llanura yucateca cubierta de vegetación baja, con casas dispersas, polvo en el aire y un calor que aprieta desde temprano. Pero bajo tus pies, a cientos de metros de profundidad, reposa el borde invisible de una herida que casi acabó con la vida en la Tierra. Bienvenido a Chicxulub.

Hace unos 66 millones de años, un objeto de unos 12 kilómetros de diámetro (parece poco, pero no si lo comparamos con el monte Everest de unos 8km) atravesó la atmósfera terrestre a más de 70.000 km/h. No era solo una roca. Era el final de una era.


El impacto ocurrió aquí. El meteorito golpeó con tanta fuerza que la energía liberada fue equivalente a más de 10.000 millones de bombas nucleares. En milésimas de segundo, la tierra se agrietó, se hundió, se encendió. El mar que cubría esta zona se evaporó en un instante. Se formó un cráter de más de 180 kilómetros de diámetro. Rocas líquidas fueron lanzadas al espacio y regresaron como lluvia de fuego.


Las primeras horas fueron infernales: incendios masivos se encendieron en todos los continentes. Pedazos de la Tierra, convertidos en brasas, cayeron sobre bosques, montañas y planicies, encendiendo el planeta como una antorcha. El cielo entero se volvió rojo. Nada podía huir del calor.

Luego vino la oscuridad. Las partículas del impacto, el hollín de los incendios y los gases sulfurosos formaron una densa capa que cubrió la atmósfera. La luz del sol dejó de tocar la superficie del planeta. Durante meses , puede que años, la Tierra vivió un invierno sin estaciones, sin fotosíntesis, sin colores. Las plantas murieron. Y tras ellas, los animales que dependían de ellas. Primero los grandes herbívoros. Luego los depredadores. Luego los que se alimentaban de los restos.


La lluvia ácida cayó sobre los ríos y mares. El equilibrio químico del planeta se alteró. Muchos animales no murieron por el fuego, ni por el frío, ni por el hambre… sino simplemente por beber.



El planeta entero se volvió hostil. Solamente algunas especies pequeñas lograron sobrevivir. Ser pequeño ayudaba a esconderse, a necesitar menos comida. Vivir bajo tierra también ayudaba. Resistir, más que adaptarse, fue la clave.

Los dinosaurios no murieron en un día. Murieron lentamente. Cayeron imperios biológicos enteros. La biodiversidad retrocedió millones de años. Y cuando el polvo del cielo empezó a disiparse, ya era otro mundo. Otra historia.


Durante décadas, este cataclismo fue solo una teoría. Hasta que en 1991, tras estudios geológicos y sísmicos, los científicos identificaron el cráter. Estaba aquí. En Chicxulub. En un rincón tranquilo de México, sobre el que hoy se construyen casas, donde los niños corren en chanclas y los perros duermen bajo los árboles. Nada parece fuera de lugar. Pero lo está todo.

"El silencio que sigue al estruendo es lo que más cambia las cosas."


El viaje hasta Galibi no es sencillo. Desde Albina, en la frontera con la Guayana Francesa, hay que tomar una lancha que remonta el río Marowijne. Las aguas marrones se abren paso entre la vegetación densa de la selva atlántica. En este rincón remoto del noreste de Surinam, donde el rugido del mar se mezcla con los sonidos de la selva, el tiempo parece moverse a otro ritmo.


Galibi no es una ciudad, ni siquiera un pueblo en el sentido occidental. Es una aldea indígena kali'na, donde la vida sigue los ciclos naturales. Pero hay un momento del año en que ese ciclo se convierte en un rito casi sagrado: entre febrero y agosto, las tortugas marinas emergen del océano y pisan la misma arena que sus antepasadas. Es el retorno. Una ceremonia milenaria que sigue latiendo con fuerza.

Especialmente imponente es la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo. Puede llegar a pesar más de 600 kilos. Las hembras llegan de noche, arrastrándose pesadamente desde el agua hasta la parte más alta de la playa. Allí, con movimientos lentos y decididos, cavan un hoyo con sus aletas traseras y depositan entre 80 y 100 huevos, antes de cubrirlos con arena y regresar al mar, dejando atrás una nueva promesa de vida.



Esa escena, que parece salida de otro mundo, ocurre en silencio, bajo la luz de la luna, con un respeto casi ritual. Quienes tienen la fortuna de presenciarla en persona saben que no se trata solo de un espectáculo natural, sino de una conexión profunda con algo anterior a nosotros, más grande, más esencial.

Durante décadas, las tortugas fueron cazadas por su carne, sus huevos saqueados como manjar. Hoy, gracias a la labor de conservación de la comunidad local y el gobierno, Galibi es una zona protegida. Aún así, el equilibrio es frágil. El turismo descontrolado, la pesca, el cambio climático y la contaminación del mar amenazan esta armonía sagrada.

Caminar por la playa de Galibi, al amanecer, cuando las huellas de las tortugas quedan impresas en la arena, es como leer un mensaje ancestral. Las olas las irán borrando poco a poco, pero el recuerdo de ese instante permanece. El lugar donde, generación tras generación, las tortugas regresan.

"Las huellas desaparecen, pero el ciclo continúa..."



Aquel día, el viento soplaba fuerte en las dunas de Kitty Hawk. No había testigos, ni cámaras de televisión, ni expectación mundial. Solo arena, frío y dos hermanos de Ohio que habían traído su frágil creación hasta allí porque el viento era confiable… y porque querían volar. El 17 de diciembre de 1903, a las 10:35 de la mañana, Orville Wright se tumbó sobre su máquina de madera, tela y alambres. Wilbur lo empujó. El aeroplano recorrió apenas 36 metros… y despegó. 12 segundos en el aire. Suficientes para que el mundo ya no fuera el mismo.


No hubo ruido de motores a reacción, ni rugidos metálicos. Solo el murmullo del viento y el temblor de lo desconocido. Fue el primer vuelo controlado, sostenido y propulsado de una máquina más pesada que el aire. Después vinieron otros tres vuelos ese mismo día. En el último, Wilbur recorrió 260 metros. La historia acababa de abrir sus alas.


Lo que conmueve al estar allí no es solo la hazaña. Es la modestia del lugar. Una colina de arena, una réplica del hangar, y una planicie que parece igual que en 1903. Y sin embargo, fue desde allí que el ser humano se despegó de la Tierra por primera vez. Es un sitio sin épica aparente, pero cargado de sentido. Allí nació la aviación. De allí parte cada vuelo que cruza océanos, cada avión que conecta mundos, cada vez que un pasajero duerme mirando nubes por la ventanilla.

Los Wright eran bicicleteros. Inventores autodidactas. Lo que lograron no fue por accidente, sino por persistencia. Por confiar más en el viento que en el juicio ajeno. Y cuando caminas por esa colina hoy, con las marcas en el suelo que indican cuán lejos llegaron aquellos primeros vuelos, te das cuenta de que el milagro no fue volar… fue atreverse a imaginar que se podía.


En la cima hay una escultura. Representa el instante exacto en que el avión despegó por primera vez. Las figuras son de bronce, pero parece que respiran. Se siente que el aire allí aún lleva algo de aquel momento.

"Lo invisible se sostuvo… porque alguien insistió en verlo."


Se llamaba Geraldine Largay, aunque en el sendero todos la conocían como Inchworm, por su paso lento pero constante. Tenía 66 años cuando decidió cumplir su sueño de recorrer el Sendero de los Apalaches, uno de los más largos del mundo, que serpentea por más de 3.500 kilómetros desde Georgia hasta Maine, atravesando paisajes majestuosos y, a veces, implacables. Lo hacía sola, pero siempre acompañada de su determinación y de un cuaderno donde escribía con regularidad. Su marido la seguía cada pocos días desde la carretera, encontrándose con ella en puntos pactados para llevarle víveres, ánimos y abrazos.

El 22 de julio de 2013, Geraldine se desvió del sendero, probablemente para ir al baño, y ya no encontró el camino de regreso. A escasos kilómetros del punto donde debía reencontrarse con su marido, el bosque se cerró en torno a ella con una calma traicionera. No llevaba GPS, ni conocimientos de orientación, pero sí un teléfono que intentó usar en múltiples ocasiones. Envió varios mensajes de texto desesperados que nunca llegaron a destino: “Estoy perdida. En algún lugar en el camino entre el cruce de Spaulding Mountain y el cruce de Redington Stream. Llame a los Servicios de Emergencia. Estoy herida.” Nunca hubo respuesta.

Durante semanas, helicópteros, drones, perros rastreadores y voluntarios buscaron por todos lados. Miles de horas de rastreo en uno de los terrenos más abruptos de Nueva Inglaterra. Pero ella seguía oculta, silenciosa, paciente en su rincón de bosque. Lo más estremecedor es que sobrevivió casi un mes, refugiada en su tienda de campaña, esperando, sin moverse demasiado para conservar fuerzas, escribiendo en su diario, anotando la fecha, pidiendo que encontraran su cuerpo, agradeciendo a quienquiera que lo hiciera algún día. Su última anotación fue del 18 de agosto. El diario acababa con una frase simple: “Cuando encuentren mi cuerpo, por favor, avisen a mi marido George y a mi hija Kerry. Ha sido una buena vida.”

No la encontraron hasta dos años después. Su tienda estaba apenas a 800 metros de uno de los senderos principales. Tan cerca, tan escondida. Cuando los rescatistas entraron, vieron una tienda cuidadosamente cerrada, con su mochila al lado, su diario, su alma ya en paz.

Allí, entre árboles inmensos y un silencio que abruma, el punto exacto donde Geraldine esperó sin perder la esperanza te obliga a parar, a respirar distinto. No es solo un claro del bosque. Es un lugar donde el tiempo se detuvo, donde una vida entera se replegó en unas pocas páginas de papel, donde cada hoja que cruje bajo tus botas parece decirte que escuches, que sientas, que estés presente.

"A veces basta un giro sin pensar, una nube, un silencio… y ya no sabemos dónde estamos."

Wikipedia: Appalachian Trail.

En una audiencia del Congreso de los Estados Unidos, un acontecimiento histórico tuvo lugar el pasado miércoles 26 de julio de 2023 cuando el exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, el Mayor retirado David Grusch, reveló bajo juramento la existencia de un programa secreto que recupera y realiza ingeniería inversa de Objetos Voladores No Identificados (OVNIs). Conocidos oficialmente como "Fenómenos Aéreos No Identificados" (UAP, por sus siglas en inglés), el testimonio de Grusch destapó un misterioso mundo que el gobierno estadounidense ha mantenido oculto durante décadas.


En su testimonio ante un subcomité de Supervisión de la Cámara de Representantes, Grusch afirmó que fue requerido en 2019 para identificar todos los programas altamente clasificados relacionados con la misión del grupo encargado de investigar los UAPs. En ese momento, Grusch trabajaba para la Oficina Nacional de Reconocimiento, la agencia que opera los satélites de espionaje de Estados Unidos. Fue en este momento cuando descubrió un programa de recuperación y reversión de ingeniería de OVNIs que se había mantenido en secreto durante décadas.

Aquí tenéis un video resumen en inglés cortesía de CBS News.

Las implicaciones de estas revelaciones son enormes. Aunque muchos asocian los OVNIs con la posibilidad de vida extraterrestre, los legisladores demócratas y republicanos han centrado su interés en la cuestión como un asunto de seguridad nacional. Preocupados de que los avistamientos reportados por pilotos puedan estar vinculados a adversarios de Estados Unidos, han instado a una mayor investigación y transparencia en torno a los UAPs.

Grusch no solo confirmó la existencia de un programa secreto, sino que también declaró que el gobierno estadounidense ha sido consciente de actividades "no humanas" desde la década de 1930. Estas palabras arrojan luz sobre décadas de especulación y teorías conspirativas sobre la posibilidad de que agencias gubernamentales tengan conocimiento de visitas extraterrestres a nuestro planeta. Sin embargo, el Pentágono ha negado enérgicamente las afirmaciones de Grusch y ha declarado que no existen pruebas verificables que respalden la existencia de programas de posesión o ingeniería inversa de materiales extraterrestres. La declaración oficial no aborda la cuestión de los OVNIs que no se sospecha que sean objetos extraterrestres.


Las consecuencias de estas declaraciones pueden ser profundas. Grusch se presentó como un denunciante del gobierno y afirmó haber enfrentado represalias por dar a conocer esta información clasificada. Aunque no reveló detalles específicos sobre las tácticas empleadas en su contra debido a una investigación en curso, dejó claro que ha sufrido tanto a nivel profesional como personal.

Mientras los legisladores, tanto demócratas como republicanos, expresaron un interés bipartidista en las declaraciones de Grusch y pidieron una mayor transparencia en torno a los programas de UAP, también criticaron al Pentágono por no proporcionar más detalles en una sesión informativa clasificada o por no liberar imágenes que puedan ser mostradas al público.

Este último testimonio de Grusch es solo la punta del iceberg de un tema que ha intrigado y cautivado a la sociedad durante décadas. Las implicaciones de la existencia de un programa de UAP secreto y la posibilidad de actividades "no humanas" en el cielo podrían cambiar la percepción de nuestra realidad por completo.

A medida que más información se desclasifique y más testigos se presenten para compartir sus experiencias, el enigma de los OVNIs continuará siendo objeto de debate y estudio. 

Eso si, por primera vez a mi conocer, no ha sido en foros o servicios de mensajería de internet, si no en el Congreso de los Estados Unidos, lo cual, es altamente llamativo, ¿No crees?


"I want to believe too..." 🤪

En los años 1930 y 1931 nacían, en el estado de Georgia, los hermanos John y Clarence Anglin en el seno de una familia numerosa de 14 hijos. Ambos comenzaron a trabajar como agricultores a temprana edad, pero pronto iniciaron sus actividad delictiva con pequeños robos. Esta mala actividad fue prosperando rápidamente entre los hermanos y en la década de 1950 ya estaban robando bancos.


En el año 1956 en el Banco de Columbia, ambos hermanos, cuando intentaban asaltarlo, fueron detenidos y enviados a la prisión estatal de Florida. 
Tras varios intentos fallidos de fuga, fueron trasladados en 1960 junto a Frank Morris, a quien habían conocido en la penitenciaria de Atlanta, a la famosa prisión de Alcatraz, donde presumiblemente nunca nadie había escapado. 
Allí, planearon juntos su fuga.


Todos arrancaron la rejilla de ventilación de sus celdas que llevaba al pasillo de mantenimiento y agrandaron el hueco con utensilios simples como un sencillo cortaúñas. Desde el mes de Mayo de 1962, estuvieron saliendo de sus celdas y planeando su escape, hicieron salvavidas y una balsa con trozos de impermeables y también replicaron sus cabezas con yeso y pelo, para no levantar sospechas de los guardias en la ronda por las celdas.


La noche del 11 de Junio de 1962, todos dejaron sus cabezas de yeso bien colocadas en las camas y se reunieron en el pasillo de mantenimiento, accedieron al tejado por la salida de ventilación y cruzaron a escondidas hasta la fachada que contenía las cañerías por las que descendieron. Una vez en el suelo, saltaron ayudándose los unos a los otros las elevadas cercas metálicas y salieron del recinto hasta llegar a la orilla del mar. Inflaron la balsa con un acordeón y una válvula que quedaron allí abandonados y se marcharon.


Al sonar la alarma de la prisión, todos los policías acudieron a la bahía de San Francisco, pero no los encontraron... buscaron pero los cuerpos nunca aparecieron... 

En la cercana isla del Ángel, a aproximadamente 2 kilómetros de Alcatraz, y donde van dedicadas estas coordenadas, se encontró un bolso impermeable con objetos de los hermanos Anglin, todos pensaron que irían a la bahía de San Francisco, pero lo cierto es que las corrientes naturales llevan a esta isla y probablemente, así fue como sucedió.


Las autoridades concluyeron que los tres reclusos murieron ahogados, pero nunca fueron hallados sus cuerpos. Un año mas tarde, el 21 de Marzo de 1963, la prisión de Alcatraz quedo cerrada para siempre siendo en la actualidad un atractivo turístico.

"A veces, el cuerpo se rompe… pero la voluntad no se dobla."

En el año 1979 se llevo esta historia al cine protagonizada por Clint Eastwood en el papel de Frank Morris, "Fuga de Alcatraz", un clásico muy recomendable.



Dada nuestra situación actual, y me atrevo a decir nuestra, porque no creo que ya nadie que lea estos artículos que aquí expongo, no se haya visto afectado, en alguna medida, por esta pandemia que nos ha llegado, vamos a hablar de un caso excepcional de confinamiento, el caso de Mary Mallon o como la llamaban por aquel entonces, Mary la Tifoidea.

Mary Mallon, nacida en el año 1869 en la localidad de Cookstown, una pequeña población en el centro de Irlanda, migró como otros tantos a Nueva York en búsqueda de nuevas oportunidades a la temprana edad de 15 años comenzando a trabajar como asistenta.


Pasados los años, Mary fue viendo que el trabajo de cocinera era mucho mejor y más rentable para ella y, hacia el año 1900, consiguió trabajo en el condado de Westchester como cocinera en una casa de un pequeño pueblo llamado Mamaroneck.

En cuestión de semanas, la gente de la casa, contrajo fiebre Tifoidea. Durante 7 años, Mary estuvo trabajando en casas donde la gente enfermaba y algunas incluso morían, momento en el que se buscaba otra casa para seguir trabajando. En el año 1907, un familiar de una de las victimas contrató a George Albert Soper para que investigara a Mary, quien, tras una dura investigación, declaró que Mary, era una portadora asintomática del tifus al descubrir las bacterias en sus heces.


Soper y otros bacteriólogos, declararon que era un peligro, una bomba biológica que difundía la fiebre entre todos, sin ser afectaba. Esto fue suficiente para que las autoridades de Nueva York la arrestaran y pusieran en cuarentena en una solitaria cabaña en los aledaños del Hospital Riverside en North Brother Island, lugar ahora abandonado al que van dedicadas estas coordenadas. 





Pasaron 3 años hasta que un juez puso en libertad a Mary a cambio de no volver a ejercer nunca más como cocinera, ni a manipular los alimentos de nadie.

Mary, se puso a trabajar en una lavandería, pero, bajo el nombre de Mary Brown, siguió ejerciendo como cocinera y enfermando a la gente a su paso, hasta que, en 1915, las autoridades la detuvieron otra vez. Fue nuevamente Soper, quien identificó la letra de la firma de Mary en documentación del Hospital de la Maternidad Sloane de Manhattan, donde trabajaba de incógnito y en el que 25 personas fueron infectadas de fiebre tifoidea y 2 fallecieron.

Este motivo fue detonante para que Mary fuera nuevamente puesta en cuarentena, en la misma cabaña, pero esta vez, para el resto de su vida.

Vivió en esa cabaña durante 23 años hasta su muerte por un infarto a la edad de 69 años el 11 de noviembre de 1938.


Increíble, pero estos meses pasados, con el covid, todos hemos sentido un minimo de Mary Mallon, por así decirlo...

"En ese rincón de la isla, el viento aún parece pedir perdón."

Para entender como se hacia y el motivo por el que se lavaba el dinero, debemos remontarnos a los años 1920 y a la zona de Chicago para hablar del personaje Alphonse Gabriel Capone.

Al Capone, nacido en Brooklyn, Nueva York en el año 1899, comenzó su carrera como delincuente a la temprana edad de los 15 años. Pronto, formó parte de la más famosa y peligrosa banda juvenil "Five Points Gang" para, posteriormente, convertirse en la figura del crimen más importante de la ciudad de Chicago.

Pero, ¿qué era lavar el dinero para Al Capone?

Hacia 1925, el gángster Al Capone amasaba una fortuna de 100 millones de dolares de sus negocios ilícitos de la prostitución y el juego, además de la venta de alcohol fomentada por la ley seca, en vigor de 1920 a 1931.


Al Capone necesitaba una manera de meter el dinero de sus negocios sucios en negocios completamente legales, y, uno de estos, fueron las famosas lavanderías de monedas, de donde se dice, nació la expresión "lavado de dinero".

Al obtener estos negocios los ingresos en metálico, era muy difícil distinguir la procedencia del mismo y, de este modo, lo transformaban e introducían de nuevo y de forma aparentemente legal en el sistema financiero.

Con todo este entramado, era muy difícil coger a Al Capone. Finalmente, cayó en manos de los federales por evasión de impuestos gracias a las leyes promulgadas en 1927 para su caso.


No seria hasta el año 1986, cuando entraría en vigor en Estados Unidos la Ley de Control de Lavado de Dinero, para ayudar a combatir este tipo de crimen.

Las coordenadas de esta historia han sido vinculadas a uno de los más famosos locales de Al Capone en Chicago, The Green Mill (imagen de la época e imagen actual).

Si alguien conoce la ubicación de alguna de sus lavanderías, cambiaría y actualizaría esta coordenada gustosamente.



"El dinero salió seco y planchado. Nadie preguntó de dónde venía la mancha..."

Wikipedia: Al Capone | Lavado de Dinero | Ley Seca.

George Parrott y su banda, dedicados al robo de trenes en el lejano oeste del siglo XIX, asesinaron al detective de la Union Pacific Vincent y al ayudante del sheriff de Wyoming Robert Widdowfield durante la huida en un intento fallido de asalto a un tren en el año 1878. 

Los dos agentes sufrieron una emboscada en Rattlesnake Canyon, donde la banda disparo en la cara a Robert y por la espalda a Vincent mientras huía, rápidamente escondieron los cuerpos y se llevaron las armas y los caballos.

Dos muertes a sus espaldas, fueron el motivo para que las autoridades pusieran recompensas por sus cabezas de 20.000 dolares, una fortuna para la época, para hacerse una idea, Jesse James acabó batiendo el récord de recompensa en su época por un pistolero, llegando a los 100.000 dolares.


La banda siguió robando y matando a sus anchas durante dos años más, hasta que un día de borrachera, George y su segundo, Charlie Burris, jactándose de los asesinatos de Robert y Vincent, fueron detenidos en Miles City (coordenadas a las que hacemos referencia en este post) por dos diputados locales que los identificaron como hombres con precio por sus cabezas.


George Parrott fue devuelto a Wyoming para enfrentarse a los cargos de asesinato.

Fue condenado a la horca el 2 de Abril de 1881, pero antes de esto, nuevamente estaba dispuesto a asesinar para huir, pero su intento de huida se vio frustrado y esta vez fue el pueblo quien se encargo de su condena, 200 personas se apuntaron a su linchamiento y tras saciarse, lo colgaron en un poste de telégrafo.

Los doctores Thomas Maghee y John Eugene Osborne se llevaron el cuerpo del poste al no ser reclamado por nadie, para así, poder estudiar su cerebro. La idea era estudiar la fisiología del cerebro para ver si podían vincularlo al comportamiento criminal de George.


Esa era la idea... Sin embargo, usaron su cráneo como cenicero, crearon una máscara con su cara y le arrancaron la piel y la enviaron a una curtiduría en Denver para hacer una bolsa de medico y unos zapatos. Continuaron durante un año sus experimentos sin conclusiones, finalmente enterraron el cuerpo en el patio trasero de la oficina de Thomas.

Nunca más se supo de George Parrott y esta rarísima historia hasta el 11 de Mayo de 1950, cuando, trabajadores de la construcción del Banco Nacional de Rawlins, desenterraron su cuerpo y sacaron a la luz absolutamente todo, incluidos los zapatos, ahora expuestos en museo.




"El tiempo no lo absolvió… solo lo fue desgastando, paso a paso."


¿Cómo pudo pasar tan rápido el abandono de este pueblo, y por qué?

Podria decirse que el pueblo nació en el año 1841 cuando Johnathan Faust, visionario y emprendedor, inauguró la taberna "Bull´s Head", era todo lo que se necesitaba en Centreville, no obstante, el pueblo no quedó registrado hasta el año 1866, con el nombre de Centralia.

El movimiento de gente a esta zona, venia motivado por el hallazgo de una gran mina. La industria de carbón fue la principal actividad en esta comunidad. Durante su apogeo, el pueblo contaba con 7 iglesias, 2 escuelas, 5 hoteles, 27 salones, 2 teatros, una banco, la oficina postal y 14 negocios locales.
Hoy en día, de todo esto, solo queda una iglesia en pie.


En el año 1962, un fuego controlado en el basurero al sudeste de Centralia, no se conseguía apagar ya que alcanzó una de las minas de carbón colindante, y este, prendió. Siguió ardiendo durante las décadas de 1960 y 1970 sin preocupar a las autoridades.


En el año 1979, el propietario de la gasolinera de Centralia, realizo una medición de temperatura en los tanques de gasolina y se percató de que estaban a 80 ºC, rápidamente se dio la alarma y la gasolinera cerró para evitar males mayores.

Los vecinos se temían lo peor respecto a la mina de carbón ardiendo, y no se equivocaban... Además, ya estaban diagnosticados muchos casos de intoxicación por inhalación de monóxido de carbono. 

En el año 1981, Todd Domboski, un joven de doce años, cayó a un agujero que repentinamente se abrió bajo sus pies mientras jugaba en el jardín. El joven, consiguió agarrarse a la raíz de un árbol y no caer al carbón incandescente que se encontraba a veintitantos metros de profundidad bajo él.


Este suceso, atrajo la atención de los medios y todo el país y se tomaron medidas definitivamente.


En 1984, el congreso de los Estados Unidos destinó 40 millones de dólares para la reasignación de la población de Centralia en las comunidades cercanas.

Así quedó abandonado Centralia de un día para otro. Hoy en día, como testigo, hay unas tuberías conectadas a las catacumbas ardientes para controlar el estado del fuego, a estas tuberías van dedicadas estas coordenadas.




Para colmo, los expertos creen que la mina todavía puede arder durante un periodo de 200-250 años.

"El hombre encendió la llama… la tierra decidió no apagarla."

Me recuerda un poco a Darvaza.

Wikipedia: Centralia.